SOBRE PER MI

La historia de un cambio

La fundadora

La historia de Montse Lluch, nacida en Barcelona y residente en Sant Martí Sarroca (un bonito pueblo del Penedés rodeado de viñedos) está llena de superación y aprendizaje, de un proceso de autoconocimiento profundo para afrontar una enfermedad con la que debe convivir: el cáncer de mama metastásico.

Tras el diagnóstico, vino un período oscuro, de lucha constante para remar contracorriente, no sólo para superar los primeros golpes duros, sino también de adaptación a la nueva situación. Cuando tienes un cáncer, cambias tú, pero también cambian las personas que te rodean, en el sentido de que las relaciones que tienes con ellas pasan a ser otras.

El tema de conversación suele empezar siempre con un «¿cómo estás?» precedido por un «¿que no te encuentras bien?» o un «¿no comes?» y todo el mundo quiere una respuesta.

Pero tú no la tienes, así que acabas entrando en un diálogo inútil, ya que te encuentras inmersa en una espiral de confusión de la que no sabes cuándo ni cómo podrás salir.

Hasta que llega un día en que decides poner punto y aparte, necesita coger perspectiva y coger de nuevo el timón de tu vida, una vida que ya no tiene nada que ver con todo lo que habías imaginado, pero que es la tuya. Y quieres que siga siendo así: TUYA.

Sa Tuna

El punto de inflexión llegó tras un momento crítico, de aquellos que te parece que tocas fondo y del que no lograrás salir.

 

Pero lo consigues y decides tomar distancia de los tuyos durante una temporada. Así pues, cargada sólo con los 36 kilos que pesaba en ese momento, Montse decidió irse sola (sin coche, familia, ni amigos) a Sa Tuna porque necesitaba romper con todo, silenciar todos los inputs que le llegaban de mil direcciones y reflexionar sobre lo que le estaba pasando y lo que realmente quería.

Durante un mes se sumergió en el azul del mar, en el naranja intenso de las puestas de sol, en las texturas rugosas de las piedras y las rocas, en la esperanza infinita del verde de los árboles. Todo era contacto con la naturaleza, no había que disfrazarse y su piel comenzó a decir «aquí estoy yo». Pensarse, tocarse, buscar lo que somos en esencia … reencontrarnos con nuestra niña pequeña y volver a empezar desde cero para construir quiénes somos de verdad.

La filosofía
de la marca

«Necesitaba vivir para mí, trabajar para mí, pensar para mí y conseguir dinero para curarme» y de ahí nace la marca PER MI, de valorar cómo se podrían recaudar fondos para la investigación del cáncer de mama metastásico mediante la creación de una colección de ropa para sentirnos y cuidar de nosotras mismas.»

La piel es el órgano más grande que tenemos, no queremos disfrazarlo, lo que queremos es acariciarlo con materiales orgánicos y sostenibles con el fin de acercarnos a nuestra propia naturaleza y mostrarnos tal como somos: mujeres empoderadas, valientes, seguras, guapas. Tú eres la primera y única, y queremos que te des toda la importancia que mereces.
Cuando haces las cosas alineadas con tus sentimientos y pensamientos, es cuando te sientes en equilibrio, por eso nuestro deseo es que al adquirir una pieza de nuestra colección te inspire un agradecimiento, porque desde el minuto cero te estás cuidando a ti misma, contribuyendo a la lucha de otras mujeres y ayudando a preservar nuestro planeta.

De ahí que la imagen de Per mi sea una libélua, considerada símbolo de belleza y agente de cambio pues, sin perder la elegancia de sus movimientos, se adapta a agua, tierra y aire. Los Samuráis la utilizaban como un símbolo de poder, agilidad y victoria y, en China se asocia con la prosperidad, la armonía y la buena suerte. La vida está llena de matices y es necesario que, como la libélula, seamos capaces de adaptar-nos a los distintos escenarios que se nos presentan, visualizando en el horizonte nuestros principales objectivos para conseguir nuestra autorealización y llegar a la madurez mental y emocional necesarias para la comprensión profunda de la vida.